Participación de mujeres, niños, niñas y adolescentes

Participación de mujeres, niños, niñas y adolescentes

CESIP define el Derecho a la Participación como la facultad, que le corresponde a todo ser humano, de tener un lugar en la sociedad, expresar y exigir respeto por sus características, necesidades y puntos de vista, asumiendo autonomía y responsabilidad progresiva, de acuerdo al desarrollo de sus capacidades, en la toma de decisiones, la solución de problemas y en la construcción de mejores condiciones para sí mismo y su entorno.

La participación es un derecho consustancial al ser humano, en tanto éste es un ser social que desde que nace pertenece a un determinado contexto socio-cultural. Esta pertenencia implica formar parte de un colectivo, un entorno con el que se relaciona como parte del vivir cotidiano y en el que marca una influencia al mismo tiempo que la recibe. El ser humano tiene derecho a participar siempre y en todo lugar, en la gestión pública, en la vida de las comunidades y en todos aquellos aspectos que se relacionan con su vida, a través de diferentes mecanismos que se ejercen en los niveles ya sea local, regional o nacional.

Adicionalmente, para CESIP la participación debe tener algunas características: ser eficaz, es decir, debe influir en la toma de decisiones y en el logro de cambios; ser escuela de ciudadanía y democracia; debe ser entendida de manera integral, considerando las dimensiones ética, socio-afectiva, intelectual y política.

En lo referente a la participación de niñez y adolescencia, el CESIP suscribe la Doctrina de Protección Integral y en ese sentido entiende y afirma que, al igual que todo ser humano, niños, niñas y adolescentes tienen derecho a ser escuchados, expresar su punto de vista libremente sobre todo asunto que les afecta, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, a la asociación y acceso a la información, y por tanto, el Estado y la sociedad deben implementar medidas que estimulen y faciliten el ejercicio de estos derechos en función de su edad y madurez.

En cuanto a la participación de las mujeres, aunque existe una larga tradición de participación de aquellas en las organizaciones sociales y en la generación de estrategias de sobrevivencia -la cual ha dado lugar a la demanda y desarrollo de propuestas de políticas públicas referidas a la defensa de sus derechos y el desarrollo de sus comunidades-, se constata que aún existen barreras tanto familiares como sociales, para su participación, particularmente en las dimensiones de la participación política y la vigilancia social.

Aunque en el país existe la cuota electoral de género, subsisten una serie de dificultades en su aplicación. Esto se expresa por ejemplo en las estadísticas que proporciona la ONPE en relación a las candidaturas femeninas al Congreso; en los últimos años se observa un estancamiento en el porcentaje de mujeres postulantes.  Sin embargo, el porcentaje de mujeres elegidas en el último proceso electoral, se ha incrementado ligeramente en relación con el anterior, aun así el porcentaje de mujeres en el Congreso está por debajo del 30%.

El reconocimiento del derecho de niños, niñas y adolescentes a la participación se sustenta en su condición de sujetos de derechos y recoge experiencias y vivencias en las que se hacen evidentes el papel activo que ellos y ellas tienen frente a su realidad y su capacidad para contribuir en su desarrollo, el de su familia y su comunidad.

En el Perú se están desarrollando experiencias de participación de niños, niñas y adolescentes en los niveles distrital y provincial de elaboración de los presupuestos públicos a través del Presupuesto Participativo. Existen experiencias exitosas, por los logros alcanzados, en las regiones Cusco, San Martín, Junín (Huancayo) y en Lima Metropolitana y el distrito de Jesús María.

Sin embargo en la mayoría de las experiencias de promoción de la participación suelen priorizarse aspectos vinculados a la participación verbal, situación respecto a la que CESIP plantea que es necesario ampliar la concepción y trabajar con estrategias que permitan y favorezcan otras formas expresivas estimulando las modalidades propias de cada niño, niña o adolescente.

Igualmente, en la mayoría de experiencias se priorizan metodologías tradicionales y propias del mundo adulto que no favorecen la real participación ni fortalecen los procesos de representación efectiva. 

En este panorama esta línea de intervención institucional formula y difunde estrategias de promoción y fortalecimiento de las capacidades que están a la base de la participación y la facilitan: manejo crítico de información; manejo asertivo de la propia expresión; toma de decisiones informada y autónoma y la ejecución efectiva de acciones. Se diseñan y ejecutan procesos de capacitación específicos para las distintas etapas evolutivas; se desarrollan propuestas de incidencia social dirigidas a modificar las creencias y prácticas institucionalizadas que limitan el ejercicio de este derecho. Igualmente, los mecanismos que CESIP promueve, ponen énfasis especial en los espacios y formas de participación directa de mujeres adultas, niños, niñas y adolescentes para lo cual se ejecutan procesos de capacitación y asesoría para la acción ciudadana en la vigilancia y defensa de sus derechos.

CESIP prioriza acciones educativas y de formación a través de estrategias que incorporan lo lúdico y las expresiones artísticas como herramientas de expresión; desarrolla campañas de fomento y fortalecimiento de la participación; promueve y valida mecanismos de vigilancia y desarrolla acciones de incidencia y la visibilización pública de estas iniciativas a través de los medios de comunicación locales, regionales y nacionales y del uso de las redes sociales.

Las características con las que CESIP define la participación demandan reflexión y discusión permanente en relación con los marcos conceptuales de esta línea, no sólo con relación a la innovación sino también con los criterios de calidad  y la evaluación permanente de sus estrategias.

Los actores clave son los propios niños, niñas, adolescentes, las mujeres adultas y sus organizaciones; las instituciones privadas de desarrollo que ejecutan acciones de incidencia a favor de la participación de mujeres, niñas, niños y adolescentes, así como programas de capacitación y asesoría, referidas a su desarrollo; las escuelas, los gobiernos regionales y locales interesados en convertirse en reales fuerzas políticas del desarrollo local, asumiendo los enfoques de género y de niñez y adolescencia. Igualmente los partidos políticos, para la participación de las mujeres en igualdad de condiciones en cargos de representación, y la incorporación de las demandas de niños, niñas y adolescentes.